Capítulo 4
Perderse los fines de semana por un castigo, era tedioso. La broma hacia Weasley fue su culpa, pero no entendía cómo es que nada más ella estaba castigada. Aquel día, Andrea se encontraba sentada en una pequeña mesita con varios pergaminos amontonados en un rincón. Algunos de ellos mostraban quemaduras, otros manchas de tierra o sangre. Aburrida se dispuso a escribir los registros; sólo se escuchaba el rasgueo de la pluma. —¿Te diviertes? —dijo alguien a sus espaldas. —Por supuesto que no. ¿Qué haces aquí? —Venía a ver cómo la estabas pasando. —La pelirroja no pudo evitar reírse de su amiga al ver la cara de aburrimiento. —Esto es horrible. —Por eso es castigo. ...